Las cárceles catalanas, al borde del 'colapso'

y con la violencia disparada: los extranjeros rozan ya el 53%

Los nuevos datos alertan de una delicada situación en los centros penitenciarios

 

11/04/2026 05:45:00h

 

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Las cárceles son un reflejo del grave problema de seguridad ciudadana que sufre Cataluña. En pocos años la población penitenciaria se ha disparado, así como el porcentaje de extranjeros y la violencia tanto entre los internos como hacia los funcionarios. Los trabajadores de las cárceles catalanas advierten de un progresivo colapso, apoyados en los últimos datos sobre la población interna y la seguridad.

El colectivo de funcionarios de prisiones Marea Blava ha elaborado un informe con los datos de 2025, que ha difundido El Caso. La población penitenciaria ha crecido un 18,75% en los últimos tres años y ya llega a los 9.159 internos. Los centros más saturados son Brians, donde hay un 32% de internos, y Quatre Camins, con un 24% más. Es significativo que también ha aumentado el porcentaje de presos preventivos, que representan un 20% de la población reclusa total.

Ha disminuido el porcentaje de mujeres entre la población reclusa (5,62%). Y algo muy llamativo es que, pese a que han aumentado los delitos, han bajado los presos en primer grado (el más estricto y cerrado, pensado para presos peligrosos o inadaptados).

La excepción catalana: Más extranjeros que nacionales

El debate en torno a la vinculación entre inmigración y delincuencia lleva tiempo planeando en la sociedad catalana. Según estos últimos datos, la población extranjera representa ya el 52,86% de los internos nacionales.

Se trata de una ligera subida respecto a la última cifra del Departamento de Justicia, que situaba el porcentaje en un 52,3%. Pero el incremento es más significativo si lo comparamos con el 48% de 2023, o con la media española del 30%. De hecho, Cataluña sigue siendo la única comunidad española donde los presos extranjeros superan a la población reclusa nacional. 

Según el informe, los magrebíes representan el 44,2% de los extranjeros presos, mientras que el 27% son latinoamericanos. Después de los españoles, los que más peso tienen son los marroquíes (36,6%), los colombianos, los dominicanos, los rumanos y los albaneses. 

Por lo tanto, en resumen, las cárceles catalanas están cada vez más masificadas, y con más extranjeros entre la población recluso. Esto ha aumentado la complejidad, con perfiles mucho más violentos. El resultado es un aumento de la violencia, sin que se hayan adaptado los protocolos ni se haya cambiado el enfoque buenista que deja a los trabajadores indefensos.

Más violencia y menos seguridad

Algunos datos. En 2025 se registraron más de 1.90 agresiones entre internos que suman más de cinco peleas diarias. Han aumentado las lesiones, tanto las leves como las graves, y se han contabilizado 2.400 autolesiones, intentos de suicidio o sobredosis. Esto representa el doble que hace cinco años, con más de seis incidentes al día.

Las cárceles catalanas son un polvorín, donde se han contabilizado 2.434 agresiones a funcionarios en los últimos tres años. Representa un incremento del 25,5% y dos trabajadores agredidos cada día. El aumento de los vigilantes de seguridad no compensa el incremento de la población interna, mientras que el descenso del personal de tratamiento dificulta la gestión de los internos.

Algunos centros presentan una situación verdaderamente alarmante, como Mas d'Enric, en Tarragona, con un intento de amotinamiento y varios episodios violentos estas últimas semanas. Los funcionarios describen una situación límite, y denuncian la pasividad de las direcciones de los centros y del Departamento de Justicia. Exigen un enfoue técnico y no ideológico, menos buenismo y más contundencia.

El asesinato de una trabajadora en 2024 parecía marcar un punto de inflexión, y el Departamento de Justicia anunció cambios. Pero no solo no ha habido una mejora, sino que han aumentado los problemas. El Parlament aprobó recientemente el reconocimiento de los funcionarios como agentes de la autoridad, una medida que los funcionarios celebran pero que esta lejos de ser la solución a sus problemas.